(…) y me senté en la orilla del mar, esperando la siguiente ola, sabía que ella me traería la paz que necesitaba en ese momento. Y así fue, la trajo de la mano y la dejó a mis pies.Le quise pedir que se llevase esta tarde, que la borrase de mi mente y me permitiese seguir con mi vida, pero frené mi egoísmo y decidí no ensuciar el mar.Allí sentada en la arena no supe reconocerme.. hacía tanto tiempo que no me sentía así. Jugué con la húmeda arena entre mis manos, era imposible retenerla, pues el viento la hacía suya en cuestión de segundos...(...)
Dreaming...
Estudiante de profesión, feliz por vocación.
domingo 19 de junio de 2011
y es que a veces... me pierdo.

De repenté me levanté, estaba decidida a encontrarme.
No sabía exactamente dónde me había perdido, pero ya me echaba en falta desde hacía unos días, tal vez desde la fatidiosa tarde del sábado,puede.
Empecé a buscar por los rincones más habituales en los que pudiese encontarme. Mi habitación estaba completamente vacía, sólo habían algunas ranitas que extrañaban mi presencia. Busqué por toda la casa,¿tal vez en la terraza? no, estaba vacía. Me abrigué y me dirigí a la calle.
Empecé por los lugares más frecuentados, no me encontraba en ninguna parte, no estaba en los talleres, ni en la barca.
Recordé aquel rincón que tanto me gustaba, allí estuve hacía poco, tal vez me había olvidado a mí misma...
Pero allí tampoco estaba, la playa estaba preciosa, !cómo me hubiese gutado verlo¡.
Siempre me pareció un lugar especial, allí sentada había estado tantas veces... aquella arena conocía tan bien mis pensamientos como yo misma.
¿Dónde estaría?. Regresaba a casa sin esperanza de encontrarme ese día, y allí estaba, ¿cómo nose me había ocurrido?.. era tan obvio... estaba contigo...
Me quedé helada, no sabía si debía acercarme, tal vez era mejor dejarme allí. Se me veía tan tranquila, tan feliz. No podía estropear aquello.
Hablando sin voz.
Hoy vuelvo a mi ejercicio favorito, a este de escribir los pensamientos tal como surgen sin orden, ni concierto, sin corregir faltas ni vestirlos. Hoy los pondré desnudos y salvajes, no tendrán educación ni buenos modales. Me sorprenderé con el paseo de algunos pensamientos aberrantes que no deberían ni existir porque no los acepta ni mi ética, ni mi moral pero que de cuando en cuando asoman la cabeza para recordarme que como los demás humanos puedo tener sentimientos negativos que no tengo ni puñetera idea de dónde surgen.
Escribo sobre mi, mil y una anécdotas, sentimientos, pensamientos... Sabéis también que hay cosas que me guardo y en lo que soy políticamente correcta y que si alguna vez he tocado el tema ha sido con discreción, sin referirme al caso directamente. Pero cuando abrí este blog, me propuse no callar tanto, porque me daña y luego me ocurre como esta última vez que me la pegué pero bien.
No puedo evitar caer, tropezar, acertar y equivocarme porque eso es vivir, y en ello está sufrir y ser feliz; Pero si puedo intentar ser yo, coherente conmigo misma aunque signifique seguir sola hacia adelante sin el apoyo de los demás porque no quiero ser oveja del mismo rebaño donde si una cae van todas detrás. Quiero buscar yo mi camino, elegir aunque me vaya de cabeza al barranco, que algo ya pillaré en esa caída y del golpe me repondré con las manos llenas de experiencias, de haber vivido.
Escribo sobre mi, mil y una anécdotas, sentimientos, pensamientos... Sabéis también que hay cosas que me guardo y en lo que soy políticamente correcta y que si alguna vez he tocado el tema ha sido con discreción, sin referirme al caso directamente. Pero cuando abrí este blog, me propuse no callar tanto, porque me daña y luego me ocurre como esta última vez que me la pegué pero bien.
No puedo evitar caer, tropezar, acertar y equivocarme porque eso es vivir, y en ello está sufrir y ser feliz; Pero si puedo intentar ser yo, coherente conmigo misma aunque signifique seguir sola hacia adelante sin el apoyo de los demás porque no quiero ser oveja del mismo rebaño donde si una cae van todas detrás. Quiero buscar yo mi camino, elegir aunque me vaya de cabeza al barranco, que algo ya pillaré en esa caída y del golpe me repondré con las manos llenas de experiencias, de haber vivido.
¿?

La duda se plantea en mi propia soledad si bien rodeado de gente, a cada paso de una ciudad que no la siento como mía, con cada nueva hoja del calendario, con cada alteración en mis ritmos vitales, en el cambio de estación, en el calor, en cada gota de sudor malgastada con otro.
La duda persiste en mis fines de semanas, en plantearme si es necesario (y útil) conocer el nombre de la otra persona, si es tiempo de cuartos oscuros o perfiles. En si todo es tiempo echado a perder, en lo que no puede ser ni será, en lo que no se puede construir porque no hay cimientos donde apoyarlos, en el placer que no es placer sino engaño.
La duda me cae encima cada lunes en forma de suelo inestable, de argumentos propios que no me llenan, de caminos repetidos que no me llevan a ninguna parte. De mandar (otra vez) todo a la mierda y empezar de nuevo, y van…
La duda persiste en mis fines de semanas, en plantearme si es necesario (y útil) conocer el nombre de la otra persona, si es tiempo de cuartos oscuros o perfiles. En si todo es tiempo echado a perder, en lo que no puede ser ni será, en lo que no se puede construir porque no hay cimientos donde apoyarlos, en el placer que no es placer sino engaño.
La duda me cae encima cada lunes en forma de suelo inestable, de argumentos propios que no me llenan, de caminos repetidos que no me llevan a ninguna parte. De mandar (otra vez) todo a la mierda y empezar de nuevo, y van…
Ella.
Ella sabe poco de lo mucho que le han dado los años, pero la vida le enseñó justo cuando estaba empezando a leer a conocer el dolor, y en el abecedario encontró las letras necesarias para escribir en su interior una pregunta: ¿Por qué?
Ella es un adulto pero aún cree en los reyes magos, por eso cada seis de enero deja el mismo zapato izquierdo, no vaya a ser que vengan a dejarle un sueño y piensen que no lo esperaba.
Ella no cree en el príncipe azul, por lo mismo no lo echa de menos, pero sólo basta verla caminar con las rimas de Bécquer entre sus brazos para saber que eso no es verdad.
Ella quiere escribir y no tiene talento, pero de vez en cuando deja su ventana abierta, el viento siempre tiene algo que decir, y los suspiros sin dueños llegan buscando un lugar, y su guitarra el sitio perfecto, la ayudan a no desafinar.
Ella ya no reza, cada vez que hablar con Dios termina discutiendo, él la intenta convencer de que siempre está presente, ella lo acusa de ser un simple espectador, que sus presencias son desiguales y selectivas, pero siempre llegan a un acuerdo, y una tregua es la mejor decisión.
Ella no busca nada, piensa que las cosas especiales llegan sin que las esperes, te sacuden por dentro y no te puedes negar a vivirlas porque te dejan sin argumentos.
Ella camina bajo la lluvia, y a pesar de los estornudos se queda a esperar el arco iris.
Ella siempre lleva a mano un suspiro por si se le ocurre extrañar, una sonrisa para regalar, y una nota por si llega la letra de una canción.
Ella no necesita mucho, ni pide nada, sólo que alguien se de cuenta de “eso” y poder compartirlo.
Ella le cambia de vez en cuando un color a su boceto de felicidad, tal vez para nunca dejar de buscar, y nunca terminar esa obra.
Ella tiene una eterna batalla con sus defectos, a veces sale vencedora, pero otras veces saca la bandera blanca.
Ella nunca termina de empezar, cada nuevo amanecer puede ser un desafío y el día que si pueda llegar puntual.
Ella es muy transparente, pero es muy difícil ver que hay detrás del cristal, a veces lo empaña el llanto, dos nostalgias y una pena.
Ella es más fuerte de lo que piensa, y más frágil de lo que parece.
Ella prefiere guardar las palabras, el silencio y una mirada son suficientes para expresar lo que lleva el alma.
Ella está muy segura de las cosas, pero en el fondo desea que la vida le diga: ¡ves estabas equivocada!
Ella es una chica especial aunque nunca lo reconozca, ojalá nada ni nadie le robe la luz que lleva en su interior, esa que brilla más aún cuando abre sus ojos.
Ella no sabe que yo sé tanto de ella, pero es mejor así, que siga pensando que nadie se ha dado cuenta de lo que refleja. Tranquila niña yo no voy a decir que tan complejo o simple puede ser llegar conocerte, ni le voy a enseñar a nadie como verte, esa tarea se la dejo al que quiera detenerse, al que amarre las agujas del reloj para regalarte algo de su tiempo.
Ella es un adulto pero aún cree en los reyes magos, por eso cada seis de enero deja el mismo zapato izquierdo, no vaya a ser que vengan a dejarle un sueño y piensen que no lo esperaba.
Ella no cree en el príncipe azul, por lo mismo no lo echa de menos, pero sólo basta verla caminar con las rimas de Bécquer entre sus brazos para saber que eso no es verdad.
Ella quiere escribir y no tiene talento, pero de vez en cuando deja su ventana abierta, el viento siempre tiene algo que decir, y los suspiros sin dueños llegan buscando un lugar, y su guitarra el sitio perfecto, la ayudan a no desafinar.
Ella ya no reza, cada vez que hablar con Dios termina discutiendo, él la intenta convencer de que siempre está presente, ella lo acusa de ser un simple espectador, que sus presencias son desiguales y selectivas, pero siempre llegan a un acuerdo, y una tregua es la mejor decisión.
Ella no busca nada, piensa que las cosas especiales llegan sin que las esperes, te sacuden por dentro y no te puedes negar a vivirlas porque te dejan sin argumentos.
Ella camina bajo la lluvia, y a pesar de los estornudos se queda a esperar el arco iris.
Ella siempre lleva a mano un suspiro por si se le ocurre extrañar, una sonrisa para regalar, y una nota por si llega la letra de una canción.
Ella no necesita mucho, ni pide nada, sólo que alguien se de cuenta de “eso” y poder compartirlo.
Ella le cambia de vez en cuando un color a su boceto de felicidad, tal vez para nunca dejar de buscar, y nunca terminar esa obra.
Ella tiene una eterna batalla con sus defectos, a veces sale vencedora, pero otras veces saca la bandera blanca.
Ella nunca termina de empezar, cada nuevo amanecer puede ser un desafío y el día que si pueda llegar puntual.
Ella es muy transparente, pero es muy difícil ver que hay detrás del cristal, a veces lo empaña el llanto, dos nostalgias y una pena.
Ella es más fuerte de lo que piensa, y más frágil de lo que parece.
Ella prefiere guardar las palabras, el silencio y una mirada son suficientes para expresar lo que lleva el alma.
Ella está muy segura de las cosas, pero en el fondo desea que la vida le diga: ¡ves estabas equivocada!
Ella es una chica especial aunque nunca lo reconozca, ojalá nada ni nadie le robe la luz que lleva en su interior, esa que brilla más aún cuando abre sus ojos.
Ella no sabe que yo sé tanto de ella, pero es mejor así, que siga pensando que nadie se ha dado cuenta de lo que refleja. Tranquila niña yo no voy a decir que tan complejo o simple puede ser llegar conocerte, ni le voy a enseñar a nadie como verte, esa tarea se la dejo al que quiera detenerse, al que amarre las agujas del reloj para regalarte algo de su tiempo.
La partida de ajedrez.
Hoy todo esto me pesa un poquitín más.
Porque veras… Ha pasado ya mucho tiempo desde que comenzamos está partida de ajedrez, y es cierto que no avanzamos demasiado.
La verdad es que a mi solo me queda el rey y un diminuto peón muerto de miedo en el centro del tablero.
En todo el tiempo he ido moviendo fichas a ciegas, dando palos a la nada. Tu aún tienes todas las piezas, todas menos el alfil de la derecha que se cayó en una de mis estúpidas trampas.
Ahora no avanzamos, ni me matas ni yo hago jaque mate, porque pensamos demasiado cada movimiento y ¿sabes?
Duele. Duele no saber quien gana la partida, duele ver que todas tus piezas siguen intactas mientras yo cada vez que gano un poquito pierdo más en el intento.
Ha pasado demasiado tiempo y ahora me toca a mí mover mi peón pequeño e insignificante porqué veo un huequecito para poderte aún decir: Jaque Mate y esta vez gano yo.
¿Como puedo después de todo seguir luchando contra ti? ¿Cómo puedo amarte tanto para seguir de pie con todas las cenizas que has dejado al pasar por mi estúpida vida?
Dime, ¿Cómo?.
Porque veras… Ha pasado ya mucho tiempo desde que comenzamos está partida de ajedrez, y es cierto que no avanzamos demasiado.
La verdad es que a mi solo me queda el rey y un diminuto peón muerto de miedo en el centro del tablero.
En todo el tiempo he ido moviendo fichas a ciegas, dando palos a la nada. Tu aún tienes todas las piezas, todas menos el alfil de la derecha que se cayó en una de mis estúpidas trampas.
Ahora no avanzamos, ni me matas ni yo hago jaque mate, porque pensamos demasiado cada movimiento y ¿sabes?
Duele. Duele no saber quien gana la partida, duele ver que todas tus piezas siguen intactas mientras yo cada vez que gano un poquito pierdo más en el intento.
Ha pasado demasiado tiempo y ahora me toca a mí mover mi peón pequeño e insignificante porqué veo un huequecito para poderte aún decir: Jaque Mate y esta vez gano yo.
¿Como puedo después de todo seguir luchando contra ti? ¿Cómo puedo amarte tanto para seguir de pie con todas las cenizas que has dejado al pasar por mi estúpida vida?
Dime, ¿Cómo?.
Una extraña historia..

- ¿Sabes? Lo tuyo y lo mío fue como un lobo marsupial -y se enjugó el llanto.
- ¿Como un qué? -preguntó él, aunque realmente le importaba una mierda.
- Un lobo marsupial, un tigre de Tasmania, el... -dudó ella, intentando recordar el nombre científico y al mismo tiempo darle alguna pista sobre aquel curioso carnívoro que tanto le gustaba.
- Ni idea -cortó el, sin ocultar que, efectivamente, aquello le interesaba más bien poco.
- El, el... ¡Thylacinus cynocephalus! -recordó, algo más alegre-. Era un marsupial, parecido a un lobo, con rayas en el lomo y la cola... ¡y unas fauces que se abrían 120º! Un animal precioso...
- Oh, sí, una monada -soltó él, sarcástico.
- Lástima que los granjeros de Tasmania los cazaran por miles cuando empezaron a matar ganado, hasta extinguirlos.
- Ya, y... ¿qué?
- Pues, ¿no lo ves? Nuestra historia y la del lobo marsupial son paralelas...
- ¿Por qué? -dijo él, logrando con su entonación la pregunta con menor grado de interés jamás formulada.
- Porque era bonita, inusual, rara, extraña y con tintes surrealistas. Pero comenzó a volverse peligrosa y decidimos matarla.
- Y obtuvimos una recompensa, además de cumplir con nuestro deber -interrumpió él con una mirada significativa que quería decir "cállate ya"
- Sí, pero fue temporal. A la larga perdimos algo único -contraatacó ella.
- Seguramente habría programas de recuperación de la especie -dejó caer él, disimulando su creciente interés.
- No. Cuando decidimos luchar ya sólo quedaba Benjamín, un pobre lobo.
- Un pobre lobo cansado y solo -se dijo él, repentinamente afectado.
- Sí, pero... ya no importa. Nadie se acuerda ya del lobo marsupial, ni de Benjamín... Salvo cuando su historia, que es también la nuestra, se repite -concluyó ella, levantándose del sofá.
- Cansado y solo -susurró él como un eco, con los ojos anegados de lágrimas.
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